Reflections

"At the intersection of Ecology, Phisolophy and Ethics: It is only through a combination of both the best information about the working world and rich expressions of value that we will arrive at an understanding of how we and our children ought to live in the world, with dignity and grace, now and for all time."


Michael Paul Nelson.

https://doi.org/10.1002/bes2.1528




From time to time, I publish here essays in Spanish or English that I write as part of a creative writing workshop, along with other reflections and interviews.

El viaje y la llegada

12.2025

Las plantas viajan largas distancias dos veces durante su vida: una vez cuando están contenidas en el polen, y la otra, cuando viajan en la semilla. De los millones de granos de polen y miles de semillas de una planta, solo unos cuantos llegan a su destino. Cada grano, cada semilla es una parte del todo. Muchas veces solo una parte de uno llega al destino.

 

   Algo detuvo a ese grano de polen.

––Sí, era pegajoso.

Hay que esperar.

No hubo ácidos que lo mataran.

––Puedo empezar.

 

   El polen llevaba meses viajando.

Montado en las gotas de rocío trepó el bosque nublado.

Pasó por las lomas del páramo y sumergido en una quebrada acarició el musgo que forma la turbera.

Pasó por los potreros que una vez fueron bosques gigantes.

Y por el antiguo arroyo que es ahora una cantera.

 

   Esa última parada fue un refugio. El polen quedó embebido en un pegamento que lo alimentó y nutrió para crecer. Pero todavía no había llegado. El cuerpo del polen, que es una armadura estriada, rugosa, granulada y tan resistente como la de un caballero templario, es un medio de transporte. Ese cuerpo debía crecer y transformarse en un túnel para viajar a través del estigma de la flor. El destino está al fondo de la flor, al final del estigma y es una gran bóveda con cadenas de perlas blancas, diminutas y perfectamente esféricas. Quien realmente quería llegar a esa bóveda era una perla más que viajaba encerrada en la armadura.

 

   Las llegadas se almacenan y se heredan a través de las generaciones. El que viaja reconoce que ha llegado a un lugar comparando con aquello que conoce. El polen conoce su destino porque sus tejidos coinciden con los de su misma especie. La llegada es la realidad: donde se acaban las predicciones y expectativas y se ve lo que hay. Es el fin del miedo.

 

   El destino reacciona al que llega ofreciéndole lo que tiene para dar. Los estigmas de las flores y las perlas que esperan en la bóveda se preparan para recibir a los granos de polen. Su pegamento hará crecer al polen o matará al polen equivocado.

 

   Algunas semillas tienen viajes similares al del polen. Se dejan llevar por el viento o los ríos hasta llegar a un lugar donde puedan germinar. Otras llegan al mismo destino viajando en barrigas e intestinos. Dentro de un intestino, las semillas vuelan, nadan, se arrastran bajo la tierra.

 

   Esta semilla paró de moverse hace mucho tiempo, pero hace un minuto supo que no se había perdido, cuando empezó a germinar. El viaje físico, que empezó cuando una danta se la comió a la orilla del río, terminó aquí en la cima de esta colina. Eso pasó hace dos años. Sólo hoy, después de tres meses de lluvia, la semilla dejó de esperar y logró germinar. 

Interview for Forbes Magazine

08.09.2024

In this interview, journalist Andrew Wight asked me what is the importance of studying speciation and of science done by researchers from the Global South.


Un fósil es un molde y es un proceso

10.10.2022 

Este objeto es una lámina de piedra pulida. Es un corte transversal del tronco de una palma fósil. Tiene forma de elipse con perímetro irregular. Mide veinte centímetros de ancho y cinco milímetros de grosor. Desde lejos se ve como una tajada rígida con varios colores. La mayoría de la superficie es blanca, pero resaltan dos manchas café oscuro en el centro y unas bandas café claro que recorren parte de la periferia. Al mirarlo de cerca se ven bandas grises y rosadas, y, más de cerca, se ven pequeños aros que rellenan la superficie entera; son las fibras que formaban el tronco. La pared y el interior de cada aro se diferencian por su color. Grupos de aros en distintas partes de la elipse tienen distintos colores. De allí vienen esas franjas o manchas café, grises o rosadas. Esos colores indican que esta piedra no es sólo un molde, sino también un proceso. Cada una de las células que formaban el cadáver del tronco fueron remplazadas por minerales. Durante ese reemplazo ocurrieron reacciones entre los minerales y las células, que causaron los diferentes colores.


     Las formas y los colores de este y muchos fósiles son fascinantes, igual que las tantas preguntas y reflexiones que generan. Esta palma, por ejemplo, vivió hace aproximadamente 90 millones de años en Brasil. ¿Cómo eran los bosques de esa época?, ¿cómo ocurre la fosilización?, ¿quién, en dónde y cómo encontró este fósil? Si la muerte es la desaparición de una forma, entonces ¿qué es un fósil? Porque en él sigue existiendo una forma, pero sin vida. ¿O esta piedra fósil es otra dimensión de la vida?


   Las fibras que formaban el tronco original eran resistentes, pero tenían la fragilidad orgánica. Si no se hubieran fosilizado se habrían podrido con la muerte de la palma. En su lugar, cada célula fue reemplazada por un grano de arcilla. Ahora convertidas en piedra, cada fibra parece inmortalizada. Pero las piedras, como el agua, también fluyen. Son más resistentes que una fibra, pero no menos dinámicas. Pasarán millones de años, pero esta piedra tan rígida volverá a ser polvo y luego gas. Cada molécula irá de nuevo al agua; y luego a formar nuevos seres y rocas.


   Los fósiles son testigos. Son el pasado traído al presente. Y dan tantas respuestas a las múltiples formas de nuestra pregunta: ¿quién soy? Por ellos sabemos que la vida es como un árbol. Una raíz antigua de la que han salido varios troncos, de los que a su vez salen incontables ramas. Los fósiles son como las ramas petrificadas de ese árbol.

That narrow green band: the last of Amazonia

12.09.2019 

Present (2019) 

Present distribution of primary forests and fire alerts. Source: Global Forest Watch

Expected distribution of the Amazon basin by end of the 21st century. Link 


 A few years ago when we worked on our review on the effects of warming and drought in Amazonian forests it was heart-breaking to look at one of the resulting figures and see that just in a few decades the only remaining part of the largest rainforest could be that narrow green band in the Future map for 2090-2099 (right map). To keep some hope I liked to think that the on-the-ground evidence and models available were still not very accurate and therefore too pessimistic. However, looking at the area affected by the recent fires that devoured the Amazon basin (left map) it seems that the speed at which its forests are disappearing is actually on track with what the empirical and theoretical studies forecasted under an economic “business as usual scenario”.


Shortly after in an empirical analysis of forest communities we found out that forests in the western Amazon have been quite stable during almost two decades in contrast to the considerable changes that were evidenced in the east, which supported again the expected endurance of the western Amazon (the widest part of that green-band in the ‘Future map for 2090-2099’). The predictions are thus demonstrating their reliability and in accordance with them we can expect that areas like Yasuní National Park (Ecuador) might be able to survive at least until the end of the century (and perhaps even beyond that) if we maintain their forest cover by protecting them from further development. Several areas within that narrow green-band are home to several indigenous groups that are currently in voluntary isolation, which makes their preservation even more fundamental. That green-band would be the only corridor available for Amazonian plants and animals sustenance and migration in just a few decades from now.